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Mono González al Premio Nacional de Artes Plásticas 2025. Un reconocimiento a la memoria, la lucha y el arte popular

Alejandro “Mono” González es más que un artista: es un referente del muralismo y el arte público en Chile y América Latina. Su obra ha dado color a los muros de la memoria, ha acompañado las luchas sociales y ha sido testigo de los cambios que ha vivido el país.

Su obra sobrevivió a la dictadura y se transformó, al mismo tiempo, en iconografía representativa del exilio chileno, principalmente en Europa, llegando incluso a ser utilizada por sindicatos y agrupaciones del viejo continente como íconos de sus propias representaciones. Su estilo pictórico reconocible -que incluso va más allá de su autor-, ha generado “escuela”.

Su legado abarca casi las seis décadas de compromiso con el arte y la comunidad, colaborando con distintas generaciones de artistas y colectivos que han mantenido viva la tradición del muralismo como una herramienta de expresión y transformación social.

Por su trayectoria, su impacto en la cultura visual chilena y su incansable labor por democratizar el arte, impulsamos esta postulación ciudadana para que el Mono González reciba el Premio Nacional de Artes Plásticas 2025.

¡Súmate a esta iniciativa y ayúdanos a que el arte popular sea reconocido como parte fundamental de nuestra identidad!

Conoce la historia del Mono González

Nacido en Curicó (Región del Maule, Chile), en 1947, Alejandro “Mono” González creció entre el trabajo obrero de su padre y la vida campesina de su madre. Desde joven, encontró interés en el arte, ingresando a la Escuela Experimental Artística en Santiago en 1963.

A fines de los 60, su pincel se convirtió en una herramienta política: primero pintando murales para la campaña de Salvador Allende y luego como parte de la Brigada Ramona Parra (BRP), con la que llenó de color y mensaje los muros de Chile.

Tras el golpe de 1973, la dictadura lo obligó a la semi clandestinidad. Sobrevivió como carpintero y tramoyista y escenógrafo en el Teatro Municipal, mientras seguía dejando su huella en la resistencia cultural. Más tarde, su talento lo llevó al cine, diseñando escenografías, incluso para la histórica campaña del «No» en 1988.

Su arte ha cruzado fronteras, enseñando muralismo y serigrafía en Chile y el mundo. Desde 2015, junto a su hijo Sebastián, dirige el Taller del Mono en el Persa Víctor Manuel, un espacio donde el arte popular sigue vivo.

Le dicen «Mono» desde niño, por ser inquieto e incansable. A sus 78 años, sigue siendo fiel a su apodo: siempre en movimiento, siempre pintando, siempre en lucha.

Porque se lo merece

Casi décadas de trabajo hablan de la trayectoria de Alejandro “Mono González”. Quizá uno de los hitos que marcan el inicio de su legado está representado por “El primer gol del pueblo chileno”, mural que pintó junto a la Brigada Ramona Parra y el maestro Roberto Matta, en 1971. De ahí en adelante, todo ha sido un intenso camino de arte popular.

El Mono es transversal, llega a todas y todos: está en las calles, los muros, en miles de afiches, defendiendo personas y causas, promoviendo derechos…

Los trazos del Mono se exhiben el persa de Franklin, y también en el Moma.
Su arte es parte de la historia viva de Chile y también del mundo. La obra del Mono es de todas y todos.

¡EL MONO GONZÁLEZ AL NACIONAL!

Mono González